Octubre 2005


El Correo de AndalucÃa,28/10/2005

Como han podido observar en este blog, el turno de noche es un tiempo por lo general tranquilo pero muy dado a las anécdotas. Uno de los menesteres más habituales del recepcionista es “orientar al guiri” en su ardua exploración de las atracciones turísticas del lugar. Esta labor se hace más difícil si se trata de gente de los States, y más aún si están bajo los efectos del alcohol y de la angustia.

Resulta que hace un par de noches escucho cómo una chica , de muy buen ver por cierto, a las 3 de la madrugada me aporrea la puerta del hotel (que cierro por las noches por motivos de seguridad personal).
Como la vi inofensiva abrí la puerta. Al trabajar por la noche normalmente no suelo tratar mucho con los clientes , por lo que pensé que estaba alojada en el hotel. No era el caso.
La chica, muy nerviosa y angustiada (y con olor a gintonic) me dice que no encuentra su hotel. Obviamente yo le pregunté “¿Cómo se llama tu hotel?” (todo esto en perfecto inglés, por supuesto)…y ella me soltó un escalofriante “… I don’t know”. Empezamos mal.
Después de esto intenté sacarle algo de información para averiguar en qué hotel estaba alojada la chiquilla: situación, tamaño, cosas que hay en los alrededores, calle, categoría del hotel…La única información que obtuve fue que “the hotel is small, in city centre and in the middle of everything”… No era mucha la información que me dio puesto que hay tropecientos hoteles de esas características en el centro de Sevilla.

El siguiente paso fue mostrarle una guía de hoteles para ver si por las fotos reconoce su hotel. Nada. Le dimos cuatro vueltas a la dichosa guía y la americana seguía sin darme pistas de cuál era su hotel. Ya me lo tomé como un reto personal.

Podía verse cómo la desesperación se reflejaba en la cara de la chica, la cual incluso me preguntó el precio de una habitación para quedarse en mi hotel. Desgraciadamente estábamos completos.

A continuación le dije que consultara su email para ver si hay datos del hotel en la reserva. Nada de nada. Ya me la veía durmiendo en la calle (o acompañándome en el hotel para hacerme la noche más amena, que no hubiera estado mal).

De pronto se acordó que el número de la calle era el “17″ y que su habitación era la 101. Con esta información llamé a varios hoteles del centro hasta que di con el suyo. Por fin. Al final sólo me quedó explicarle cómo llegar al hotel, con croquis incluído (el mapa no era suficiente).

Ella se despidió y me dio mil gracias…aunque me lo podia haber pagado “en carne”.

Para el que no lo sepa, en la madrugada del próximo sábado al domingo (29 al 30 de Octubre) cambiarán para mi desgracia la hora: a las 3 serán las 2. Y digo para mi desgracia porque me tocará echar 1 hora extra que quedará en el limbo. La verdad es que no sé a quién debo dirigirme para protestar contra esto. Para empezar mi jefe me ha dicho “esto es lo que hay”. En cierta medida es comprensible porque la empresa no tiene culpa de que cambien la hora. ¿A quién recurro ante este vacío legal?, ¿Al Gobierno?, ¿a la Unión Europea?, ¿a la NASA? o ¿a Dios directamente?. No lo sé. Lo único que sé es que mientras todo el mundo dormirá una horita más el sábado, yo me tragaré una hora más de trabajo por mandato divino y sin remunerar. Soy uno de los sacrificados en este intento de ahorro energético.
Los que todos me dicen es que ya lo recuperaré en Marzo cuando vuelvan a cambiar la hora, pero ¿y si estoy de descanso?, o ¿y si por circunstancias de la vida he cambiado de trabajo para entonces?. Lo que está claro que todas las explicaciones son inútiles para aliviar esta injusticia físico-temporal que me va a tocar vivir en el hotel.

Anoche me pasó algo digno de mencionar, me “jarté” de reir yo solo: a eso de la 1:50 llaman desde una habitación, preguntando, en un inglés un tanto extraño, que que hora era, y que si era de noche, me quede un poco sorprendido y extrañado, ¿que clase de loco pregunta de noche si es de noche?, el caso es que no le di más importancia y seguí con mi trabajo, cuando a la media hora o poco más baja un señor con pinta de filipino-indio y tocandose la barriga y con una cara de no haber dormido en dias que daba miedo. Como es mi trabajo y con gran profesionalidad saludo al señor y le pregunto que si desea algo, el me responde con un “good evening” un tanto especial… era el mismo acento que el de la llamada telefonica anterior, con lo cual deduje que la comunicacion iba a ser espesa; y el señor continuo hablando y acabo con una palabra que para mi era cuanto menos nueva “COPI?”. Extrañado le respondo con la misma palabra “COPI?”, no tenia ni idea de que coño significaba aquello; el señor muy contento al ver que le había entendido me volvio a repetir ahora afirmando “COPI”, a lo que pespondo “FOTOCOPI?”, la situacion era “pa” tirarse de la risa pues el señor me dijo que si que “FOTOCOPI”, pero yo no adivinaba donde tenia el papel para fotocopiar, con lo cual respondí que que es lo que queria que le “FOTOCOPI” ( a todo esto mi compañero me miraba con cara de no entender nada), y el tio va y se echa la mano a la barriga… Fotocopiarle la barriga? esto es de locos… menos mal que me acorde de una clase de ingles en el Hotel Escuela en el que nos pusieron un ejemplo de los diferentes “ingles” que habia en el mundo, y caí en que el pobre señor filipino-indio no quería fotocopias, quería “COFFE”, menos mal si no lo pongo contra la fotocopiadora en una postura no muy honesta…

¿Te acuerdas de los dispensadores de caremelos PEZ?, ¿esos que eran una especie de palo rojo con la cabeza de algún dibujito animado y que cuando le levantabas el hocico salía una caramelo? Pues bien, te acuerdes o no, han sacado un reproductor mp3 con la forma de estos PEZ. En su interior se esconde un reproductor de audio Samsung con capacidades de 512MB y un puerto USB. Ya está a la venta desde la página web pezmp3.com a un precio de 99$,… a reservar a los golosos nostálgicos de los caramelos PEZ y sus dispensadores.

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