Marzo 2006


Por lo visto en mi empresa han contratado a un director de marketing, es decir, se ha creado el puesto de director de marketing que antes no existía y han contratado a una persona para dicho puesto.
Director de marketing que se suma a la extensa lista de directores existente en esta mi querida empresa: director comercial, director de ventas (¿no son lo mismo?), director regional, director de reservas, director comercio via web, director de directores, director subdirector, director de explotación (esto también creía que era lo mismo que los dos primeros…) y creo que no me queda ninguno, aparte de los directores especificos de cada hotel de esta empresa, que son cinco, pero que para el caso no cuentan.
Se han sacado un puesto de la manga, innecesario y absurdo, pero que queda muy bien eso de tener director de marketing.
Ahora bien, ¿sabéis cuántos recepcionistas ha habido este fin de semana para el turno de 24 horas, cuántas personas han estado al pie del cañón?, claro que lo sabéis, ya os lo he dicho, tres. Diréis pues claro, tres está muy bien, uno para cada turno de 8 horas hacen las 24 de la jornada hotelera, y yo digo que sí que está muy bien, pero es que no hay más, sólo habemus tres.
Tres! tres!, joder tres! tres personas que no se han ido a su casa en el finde semana, tres personas que no cobran los 2 mil o 3 mil euros que ganan al mes los “directores”, tres personas que no pueden ponerse enfermas, porque se vendría abajo todo, tres y solo tres que han estado sosteniendo sobre sus hombros todo el peso de una empresa, tres y solo tres que son los obreros y los que realmente producen en esta empresa,
tres y solo tres y no más porque 4 serían demasiados contratos y un “gasto” para le empresa. Tres y gracias a la jefa, que va estar 12 días continuados, que uno de nosotros, yo, ha podido coger el unico fin de semana que le corresponde al mes.
Tres y solo tres, porque directores hay múltiplo de tres.

Como diría PP “mucho capitán y mu poco marinero”.

“Estimada Sra. de la limpieza:

Por favor, no vuelva a dejar más de esos jaboncillos en mi cuarto de baño. Tengo mi propia pastilla de jabón de tamaño normal y no utilizo esos jaboncillos. Por favor, llévese los seis jaboncillos que están junto al grifo del lavabo y los otros tres de la jabonera de la ducha. Sólo sirven para molestar.

Muy agradecido. Sr. Rodríguez”

“Estimado Sr. Rodríguez:

No soy la camarera de pisos que atiende habitualmente su habitación. Hoy libra, pero mañana podrá atenderle. Sin embargo, siguiendo sus instrucciones, he retirado los seis jaboncillos del lavabo y los otros tres de la jabonera de la ducha y los he puesto encima del aparatito de toallitas Kleenex pos si cambia de opinión. Así que sólo observará los tres jaboncillos que he dejado hoy siguiendo las órdenes de la gobernanta. Espero que esto sea satisfactorio para usted.

Mary, camarera de pisos de apoyo”

“Estimada camarera de pisos:

Espero que sea mi camarera de pisos habitual. Parece ser que Mary no le trasmitió mi deseo referente a los jaboncillos. Cuando regresé a mi habitación me encontré que usted había añadido tres jaboncillos al estante de debajo del botiquín. Voy a estar veinte días en el hotel y no necesito para nada esos seis jaboncillos del estante. Me molestan cuando me afeito o me lavo los dientes. Por favor, lléveselos de ahí.

Sr. Rodríguez”

“Estimado Sr. Rodríguez:

El pasado miércoles fue mi día libre, por lo que la doncella suplente dejó los tres jaboncillos como manda la gobernanta que se haga a diario. He recogido los seis jaboncillos del estante que, al parecer le molestaban en su aseo personal, y los he puesto en la jabonera de la ducha, donde había una pastilla de jabón que, al parecer, le pertenece. Esa pastilla la he guardado en el botiquín por la falta de espacio en la jabonera. No he movido los tres jaboncillos que habitualmente se guardan en el botiquín para el caso de entrada de un nuevo cliente en la habitación y que, al parecer, a usted no le molestan. Por favor, dígame si puedo serle de alguna otra ayuda.

Su doncella habitual, Lucía”

“Querido Sr. Rodríguez:

El director del hotel me ha informado esta mañana de que usted le llamó la pasada noche y le dijo que no estaba satisfecho con la atención del servicio de limpieza de habitaciones. Le hemos asignado una nueva doncella y espero que acepte nuestras disculpas por las molestias sufridas. Si desea presentar cualquier otra queja me gustaría poder atenderle personalmente. Llame a la extensión 50 de 9h 00 a 18h 00 y le atenderé muy gustosamente.

Un cordial saludo, Luisa Márquez, directora de Relaciones Públicas”

“Estimada Srta. Márquez:

Me es imposible ponerme en contacto telefónico con usted porque abandono el hotel muy temprano y regreso después de las 18h. Por ese motivo llamé al director ayer por la noche. Tan sólo le solicité si podía hacer algo con mi problema de los jaboncillos. La nueva doncella que han asignado a mi habitación ha debido de pensar que acabo de llegar al hotel y, por ello, ha dejado tres jaboncillos en el botiquín de mi habitación y los otros tres que diariamente reparten por habitación. En cinco días llevo amontonados veinticuatro jaboncillos. ¿Por qué me hacen esto?

Sr. Rodríguez”

“Estimado Sr. Rodríguez:

Su doncella ha recibido órdenes de dejar de repartir jabón en su habitación y de llevarse todos los jaboncillos. Si podemos serle de más ayuda no dude en llamarme a la extensión 50 de 9h 00 a 18h 00 y le atenderé muy gustosamente.

Un cordial saludo, Luisa Márquez, directora de Relaciones Públicas”

“Estimado Sr. Director:

Mi pastilla de jabón -tamaño normal- ha desaparecido. Se han llevado todas las pastillas de jabón de mi habitación, incluida la mía. Ayer noche llegué tarde y tuve que llamar al botones, que subió con cuatro botecitos de champú y un bote grande de gel de baño.

Sr. Rodríguez”

“Estimado Sr. Rodríguez:

He informado a la gobernanta de su problema con el jabón. Sinceramente, no puedo imaginar el motivo de su problema ya que todas las camareras de pisos tienen órdenes estrictas de repartir diariamente tres jaboncillos por habitación. He cursado las órdenes necesarias a fin de resolver su problema. Por favor, acepte mis más sinceras disculpas por las molestias causadas.

Manuel Fernández, director del hotel.”

“Estimada Sra. Márquez:

¿Quién demonios ha dejado cincuenta y cuatro jaboncillos en mi habitación?. Esto es lo que me encontré anoche al llegar a mi habitación. No quiero para nada esos cincuenta y cuatro jaboncillos. Tan sólo quiero mi maldita pastilla de jabón, tamaño normal, corriente y moliente. Le ruego me la devuelvan.

Sr. Rodríguez”

“Estimado Sr. Rodríguez:

Usted se quejó de demasiado jabón en la habitación y, por ello, mandé que le retirasen todo. Entonces usted se quejó al director de que su jabón había desaparecido y, personalmente, me ocupé de restituirle los veinticuatro jaboncillos que habían sido retirados y los tres que le corresponden diariamente. No sé nada de un jabón tamaño normal. En este hotel no se usa este tipo de jabón porque resultaría demasiado derroche, aparte de ser antihigiénico que los clientes compartan pastilla. A cambio le dejé tres botecitos de gel de ducha que he dejado en el botiquín. Al parecer, su doncella no sabía que yo había llevado personalmente los veintisiete jaboncillos y ella también le llevó otros veinticuatro jaboncillos y los tres que le corresponden diariamente. Espero que no tenga más motivo de queja.

Luisa Márquez, directora de Relaciones Públicas”

“Estimada Srta. Márquez:

Le remito esta breve nota para ponerle al corriente de mi actual inventario jabonero. Al día de hoy tengo en mi poder:

En el estante del baño: dieciocho jaboncillos en cuatro montoncitos de cuatro y un montoncito de dos.
Encima del aparato de toallitas Kleenex: once jaboncillos en dos montoncitos de cuatro y un montoncito de tres.
En el estante del armario ropero: tres botecitos de gel de baño, un montoncito de cuatro jaboncillos y tres botecitos de champú.
Dentro del botiquín: doce jaboncillos en tres montones de cuatro.
En la jabonera de la ducha: seis jaboncillos cuasi convertidos en sopa de jabón.
En la esquina noroeste de la bañera: un bote de gel de baño a medio usar.
En la esquina nordeste de la bañera: seis jaboncillos en dos montones de tres.
Por favor, pida a mi doncella que cuando limpie mi habitación procure quitar el polvo a los montoncitos de jabón y que los deje bien ordenados. Dígale también que si los apila en montones de más de cuatro tienden a caerse. ¿Podría sugerir que los futuros aprovisionamientos de jabón se almacenen en el marco de la ventana? A mi humilde entender es un lugar ideal y, todavía sin usar. Una cosa más: he comprado otra pastilla de jabón de tamaño normal que deposito a diario en la caja fuerte de mi habitación.

Atentamente. Sr. Rodríguez”

El otro día estuve en un Hotel mu fashion que tenía un restaurante 3 estrellas Michelín…… ésta era la carta….

Hace unos días llegué a la recepción y, en el cambio de turno, me comenta mi compañero que toda la tarde estuvo sin acceso al programa de gestión… (del que ya os he hablado alguna vez…), hasta casi las 22:00, yo me dije… ya etá… ha reventado del todo….

Cual fue mi sorpresa que la razón era que habían estado actualizándolo y arreglándo los numerosos fallos que tenía… ¿será verdad…? ¿se acabarán los problemas de facturación…? ¿Podremos hacer facturas reales y olvidarnos de excel…?

HIIIIIIIHHHHHHHAAAAAA

Todas las facturas que hize esa noche salieron perfectas… con conceptos más o menos aceptables… el IVA desglosado…. No me lo creía… solo hemos estado 3 meses sufriendo …. hasta conseguirlo….

Creo que ya podemos ponerle todas las letras al nombre del programa….

………. T I M O….. N…..

El Señor Marqués desde Alicante.

Hoy Viernes es uno de esos días que por la noche hay más movimiento en el hotel: que si la gente sale, que si los del botellón pasan por la puerta formando escándalo, que si parejitas que no pueden esperar al sabadete…
Un momento que me molesta bastante a la hora de recibir a un cliente nuevo es cuando le informo de los precios, sobre todo a estas parejitas casuales o no tan casuales que vienen a desenpolvarse los bajos en la comodidad de una cama hartos del asiento de atrás.
Uno de esos momentos detallo a continuación:
Situación: Hotel. Lo dicho: viernes noche.
Recepcionista: Yo mismo.
Víctima: aquí debería decir yo mismo también, porque no me queda muy claro quién sale más mal parado, pero nombraremos a una chica pija del “osea” vestida en Boutique´s Pineda (“osea que caballo tengo”), entradita en carnes y con un par de copas del ÑamÑam en el cuerpo.
Yo- ¡Buenas Noches!
Chicha estilo Pineda- ¿Tienen habitaciones?
Yo- Si
Pineda´s Chica- ¿Cuánto valen?
Yo- ¿Doble o individual? (Que mamón soy…)
Chica gordita con ganas de fiesta- Doble.
Yo otra vez- La doble sale a 70 euros mas iva, podría ofrecele Individual con cama de matrimonio pero no me quedan, solo me quedan dobles.
Chica Pija sin un euro- ¿No tiene algo más barato?
Yo pa mis adentros- Si claro, el sofá.
Yo pa mis afueras- No lo siento, el precio de la doble es 70 euros mas iva.
Pineda´s chica gordita que va a tardar por lo menos media hora más en echar un casquete- … (y cara de como te cuelas no?).
Yo- Adiós buenas noches!!!

Lo flipo, luego van al Caramelo y cuando la camarera les dice que la copa son 8 euros no se les ocurre decir ¿no tiene algo más barato?, claro porque se arriesgan a que les digan “Si, el garrafón que te estás bebiendo es más barato en cualquier bar, pero aquí te metemos la puyá (por no decir la po..)”

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