Julio 2006


Hace días me ví hablando de mi antiguo compi, al que podríamos llamar G. Lo mejor de G es que, aunque fueramos tan diferentes trabajando, formabamos un buen tándem: yo era la cuadriculada, la reponsable, la que trabaja con guión preestablecido y él el divertido, el espontáneo, el que caía bien por su falta de malicia.
El tal G tenía la bonita costumbre de llevar al límite a los clientes y ciertamente, algunos de ellos no sabían si reirse o matarle por sus comentarios. Evidentemente yo al principio me escondía en el back office a subirme por las paredes, y al final opté por ir al back office, pero esta vez para acabar de partirme de risa con sus ocurrencias.

Poco antes de irse del hotel, dejó una de sus mayores hazañas.

A todos los clientes del mundo les hace gracia, (o por lo menos lo aparentan) que te sepas un par de palabrillas en su idioma, sobre todo si ese idioma no corresponde al top five del recepcionista. Es decir, inglés, francés, alemán, italiano y español.

Eran las cinco de la mañana y empezaba la avalancha en recepción de un grupo turístico japonés, que emprendía la vuelta a casa. Todos pasaban religiosamente por la recepción para pagar sus llamadas telefónicas y sus consumos de minibar. Y mi compi, como siempre, vió la oportunidad de arrancar una sonrisa nipona de cada uno de ellos con el viejo truco: saludarles en su idioma… o no…

Al primer japonés que tuvo la osadía de acercarse le soltó una especie de “jai”, que según él significaba “hola” en japonés. Ninguna expresión perceptible en el rostro del señor. Lo extraño fué cuando, con una sonrisa de oreja a oreja, nuestro amigo G le propinó un “sayonara” al mismo caballero, que abrió mucho los ojos y salió por la puerta como alma que lleva el diablo.
G, que no se amedrenta ante lo adverso, continuó despidiendo con un contundente “sayonara” a cada uno de los pobres japoneses que tras pagar sus gastos, abandonaban el hotel rumbo al país del sol naciente. Todos salían del hotel con la misma expresión. Con la misma cara que se hubieran quedado si en lugar de despedirles les hubieramos enseñado el culo. Algo no cuadraba.
“¿Estas seguro de que adiós en japonés se dice así?” El estaba convencido de ello. Pero yo no.
Lo bueno de salir con un friki, es ke és una fuente inagotable de conocimientos inútiles, pero de agradecer. (ups), así que le pregunté si estaba en lo cierto o no… lo comprendí rápidamente.

Conclusión, (o moraleja, según gustos)si vas a un hotel y algún recepcionista te suelta una lindeza parecida a “hasta nunca” o “adiós yno vuelvas”, no te lo tomes al pié de la letra… quizás solo se deba a una confusión del idioma…

Sayonara…jejeje

Gatos siempre ha habido en los hoteles donde he trabajado…. Hasta cierto punto es normal, siempre han sido hoteles de vacaciones, con jardines… piscinas… Incluso son necesarios por el tema de los ratones… aunque a veces se hagan amigüitos

Lo que no és tan habitual es lo de los perros….

Casi al comenzar el turno, una de las chicas de prácticas que duermen en el hotel, nos avisa de que hay un “perro” en la piscina…

Pos vale…. un perrito que se ha colao por alguna esquina… Los coj…. Un Peazo de “Rottweiler” de esos que comen personas… Ahí paseando por la piscina… bebiendo agua… vamos… encantado de la vida….

Llamo a seguridad… a la central… El Señor Marqués no se acerca ni a 20 metros… Sa jodio…

Llamo también a la Guardia Civil… (Recuerdo eso del Seprona… ) el agente que contesta el teléfono me dice sin más… llama a la Policia Local….. ?????????? digo… “Eh? (repito) que es un rottweiler….”

Que Güevos… llamo a los munipas y me dicen que si tenemos forma de capturarlo….. el Selwo está cerca… pero la escopeta de dardos somníferos de cazar Leones… está en la armería… arreglándose… Le digo… “es un rottweiler yo no me acerco ni de coña…” Me dicen que mandarán a una patrulla…

En esto que llega el Inspector de la empresa de seguridad y con toda la cara, abre la puerta de salida a la calle de la piscina y lo deja salir….. eso… a quitarse el marrón de delante…

Luego pasa lo que pasa… uno hace su trabajo todos los días… bueno… noches… y el resto de la peña echando balones fuera….

VIVA EL MUNDIAL….

Mañana día 14 será mi ultimo día antes de las vacaciones.
No pienso encender el movil hasta la vuelta, por si me llaman…
No voy a ir a ningún sitio en particular, ni tengo nada planeado.
Iré un día a aquí otro allí, y otros ni siquiera iré.
Pero para el hotel estoy de gira por Sudamerica por lo menos.
Bueno, que disfrutéis de vuestras vacaciones quien pueda disfrutarlas y los que no pues que no curréis mucho.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡FELICES VACACIONES!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

El título viene al caso no solo por el anuncio de la 2ª Temporada de este video-blog, al que estoy enganchado, si no por lo que significa la frase en sí.
Llevo varios días pensando en varias cosas que me han llevado a esta “paja mental” y todo viene al caso de la derrota de la “selección española” en el tan famoso mundial. No, tranquilos, no voy a hablar de fútbol, los que me conocéis personalmente sabéis de sobra que no es un tema de mi devoción, es más, lo evito.
Pero viene al caso la actuación de estos “mitos” sociales, de estos “ídolos” de jóvenes y no tan jóvenes, de estos “currantes” de la “galaxia” que es el fútbol. Me he parado a pensar en lo que cobran al año estos dichosos del “ésferico” chollo que es saber darle patadas al aire comprimido, y si no me equivoco, un futbolista medio tirando a mediocre cobra unos 30 o 40 millones de las antiguas y añoradas pesetas al año entre sueldo, primas, comisiones, publicidad y toda palabra que tenga que ver con “dinero fácil”. Y me he planteado una cuestión ¿si no cumplen con los objetivos, lo pagan de su bolsillo?, es decir, yo, como recepcionista, perteneciente a la llamada generación X (luego resultó que despejando daba mil euros que es lo que cobramos céntimo arriba céntimo abajo cada uno de nosotros al mes), cuando se va alguien “sin pagar” del hotel, si ese “amable” cliente le he dado la entrada yo y no he tomado las medidas pertinentes (cobrarle por adelantado), tengo que abonar de mi bolsillo (¿ya he dicho que solo cobro 1000 euros al mes?) lo que el susodicho señor o señora, que para esto también somos todos iguales, deba a esta mi querida empresa.
Por eso me he preguntado si estos “tocados” por el dedo de Dios tienen que abonar a su empresa las pérdidas económicas que conlleva el no pasar de octavos; si tienen que abonar a las empresas de publicidad que los patrocinan el dinero invertido; si tienen que abonar las entradas de esos “corazones rotos” que no vieron cumplir un sueño o simplemente si no dejan de cobrar lo que tenían previsto cobrar por jugar el mundial entero.
Como la respuesta me ha venido sola, “NO”, pues he exclamado esta frase “¡Qué vida más triste!”, y menos mal que por lo menos nos queda el punto com.