La semana pasada tuvimos un grupito bastante grande en el hotel, digo grande pues casi llenan el hotel ellos solos, de unas 15 dobles, 6 triples y otras tantas individuales (si no recuerdo mal). Pues bien, con este grupo me acordé de un post de pedrolo y es que eran sudamericanos ejerciendo su derecho al “mobbing laboral ajeno”. En el cambio de turno ya me lo había advertido mi compañera, le habían cambiado toda la rooming list y se habían quedado tan a gusto sin actualizar la que nosotros teníamos y ahora se estaban dedicando a preguntar en qué habitación estaba fulanito o menganito. Así fue, cuando empecé mi turno fueron desfilando por el mostrador preguntando dónde estaba mariquita lópez o el chapolin colorado, ¿si querías domir en su habitación por qué no te cambiaste cuando el guía cambió todas las habitaciones?, una pareja tras otra bajaba y preguntaba lo mismo, parecía que estaban agazapados esperando que la pareja anterior se marchara para ellos preguntar; la respuesta era obvia “Pregúntele a su guía (chupate es mamón!), él es quien sabe donde están alojados ustedes…”.
No contentos con esa pregunta llegó el turno de “¿Dónde podemos ir a comer?”, cuando le indicabas y veían que su presupuesto no era muy alto venía la pregunta “¿dónde está el McDonald´s?” (¿cómo no se me habrá ocurrido antes indicarles dónde está?), así que pareja tras pareja o grupito de tres (según tipo de habitación) volvían a desfilar por el mostrador preguntando unos tras otros y lógicamente la respuesta se hacía más obvia: “El McDonald´s está muy cerca, a unos 10 minutos…”, no sé por qué tardaron solo 20 minutos en volver… ¿también les pareció caro?…
Por una cosa y por otra yo estaba con la casa sin barrer, cuando volvieron (a los 20 minutos como ya he dicho) llegó el turno de la pregunta del millón: “¿Esta tarjeta telefónica funciona desde la habitación?”, fue curioso ver como uno tras otro sacaban sus respectivas tarjetas y me las enseñabana para que yo pudiera comprobar sin eran válidas o no, porque esta vez estaban todos juntos y no agazapados en la escalera…
Miro el reloj y Dios Santo!! solo eran la 1:30 a.m., la noche prometía ser larga, muy larga…
Como venían con el jetlag algunos se fueron quedando en el hall y solo unos pocos subían a su habitación. Uno de los que se quedaron descubrió el ciberpuesto y me preguntó sobre el precio, 2 euros media hora y 3 hora entera, ¿cómo puedo caer en cosas de novatos a mi edad??¿por qué leches no le dije que estaba estropeado??, ahora uno tras otro, cuando veía al “pionero” sentado ante el ordenador preguntaban sobre el internet, y los más osados compraban una hora!!
La siguiente pregunta fue: ¿Tenemos el desayuno incluido? (¿qué pasa?¿que no lo sabes?) Y uno tras otro se acercó al mostrador a preguntar exactamente lo mismo, ¿no te acabas de enterar? me dieron ganas de gritar… (bueno antes tuve problemas para concretar la hora del desayuno, si antes le digo al guía que el desayuno es de 7:30 a 11:00 antes me dice que bajarán entre las 7:30 y las 11:00… sin comentarios).
Cuando subieron a sus habitaciones llegó el turno de las llamadas telefónicas, cada 30 segundos sonó el dichoso teléfono, claro, no les había comunicado que para llamada exterior tenían que marcar el cero (¿en qué estaría yo pensando??)… y luego el turno de de me despierta a las 7, a las 8, a las 10, a las 7:30, a las 8:15… NOOO!!! el guía ha dicho que el despertador para todos a las 8!!!!
Creo, digo, llegué a la conclusión, que no es que sean pesados por naturaleza, ni mucho menos que crean que los estás engañando, no, el problema es más grave, pues tienen una FALTA DE COMUNICACIÓN TOTAL entre ellos… si el grupo hubiese sido de españoles (ni que decir tiene si hubieran sido de mi tierra) uno solo y solo uno hubiera preguntado todas las cuestiones habidas y por haber, y a los 30 segundos se las hubiera gritado al resto del grupo en el mismo hall: ¡Killo! ¡Que el McDonald´s está aquí al lado! ¡Que el desayuno lo tenemos incluido! !Y que el internet solo cuesta 2 euros!!
Creo que estos Venezolanos están incomunicados…
