Es cierto que cada vez que en una recepción tenemos un problema de impagos, suele proceder de

a: un sujeto que ha hecho la reserva con su plastiquito y piensa que por el simple hecho de que le hayan concedido una visa en su banco tenemos que ir chup… adorándole y confiando en él como si fuese un santo varón.

b: un impresentable- con traje o en tejanos- que ha aterrizado en la ciudad dios sabe como para hacer dios sabe qué y que te monta un cirio cuando, tras repetirle cinco veces que el pago es por adelantado, le miras con sonrisa de conejo y le dices “pues son 200 euros” (o no te doy la llave, tu mismo).

Curiosamente, en mi retorcida mente se baraja una posibilidad más elaborada, sibilina.

¿Cuantas veces ha aparecido un caballero en recepción a las tantas de la madrugada con una reserva que no aparece en sistema? (me atrevería a decir incluso ¿cuantas veces nos hemos acordado de la madre que parió a las de reservas? pero eso daría para otro post, hasta para un blog entero y un foro de opinión). El mismo señor al que requiriendole alguna documentación al respecto nos entrega la copia de un mail de confirmación, el bono prepago y hasta un análisis de orina si se lo pudiesemos.
Evidentemente, el señor no tiene la culpa de que la burocracia reservil sea así y como lo tienes allí delante no te queda mas remedio que coger la patata caliente y comértela, buscándole un hueco en su hotel o en las cercanías en caso de estar completos.

¿Alguien se ha fijado en las pocas medidas de seguridad que tiene un bono de hotel? Me explico: un billete de diez leuros tiene hilos de metal y colorines que se ven bajo un filtro UV. Un bono de agencia- que puede estar cubriendo una cantidad entre 250 y 1800 euros- no tiene mas que un número de localizador que no se usa hasta que el huésped no se ha ido del hotel. Sin hablar que en la actualidad, la mayoría de los bonos pertenecen a agencias on line en los cuales el usuario se imprime el bono desde la impresora de su casa. En definitiva, cambiamos noche de hotel por UN FOLIO que no ofrece seguridad alguna.

Y yo que soy una pérfida y una mal pensada, me pregunto cuantas cosas bonitas nos podría proporcionar un buen manejo del photoshop.

Os lo dice un amigo.

Frank Abagnale Jr.

(jijijiji)