¿Qué no se han dejado los clientes en un hotel?, la lista de objetos olvidados es larga: carteras, pasaportes, móviles, cargadores de móviles, pijamas, zapatillas, zapatos, ropa, souvenirs, cámaras de fotos, de video… en fin cualquier objeto cotidiano que llevemos en nuestros viajes para nuestro uso y disfrute.

Por lo general, casi el 99% de los objetos olvidados, son reclamados por los clientes y devueltos muy gustosamente (muy a pesar de la camarera de pisos en turno que se “encontró” el objeto) a su dueño. Pero de vez en cuando esos objetos pasan de ser “olvidos” a ser “perdidos”.

Esta semana no iba a ser menos y hemos tenido un par de objetos “olvidados”: el primero ha sido un móvil que ha devuelto un cliente alegando que no es suyo, por lo visto era del cliente anterior el cuál no ha reclamado todavía nada (lógico, pensé, si el movil parece ser de una compañía inglesa y sabrá Dios donde se encuentra el cliente en estos momentos). Lo gracioso que una camarera avispada se ha atribuido el encuentro alegando que lo encontró metido en los laterales del asiento de un butacón de la habitación, y creyendo que era del cliente que estaba alojado en ese momento lo depositó en el escritorio a la vista del cliente. En fin, no voy a hacer ningún comentario sobre la “jugada” porque “posiblemente” sea cierta… o no.

Voy hablar del segundo objeto olvidado: 600 euros!!  Por lo visto, revisando las habitaciones, la gobernanta se percató de que en una habitación vacía la caja fuerte estaba cerrada, con lo que llamó al S.T. para que procediera a desbloquearla para que pudiera ser usada por un nuevo cliente (algo habitual en los hoteles). La sorpresa fué mayúscula cuando al abrir la caja fuerte encontraron los 600 euros!! Con el procedimiento habitual de estos casos llamaron a la directora y depositaron la cantidad en el despacho de dirección. Pues bien, hasta hoy nadie ha reclamado el dinero. Hay indicios de que pueda ser de una señora que viene a menudo al hotel, pero el problema es que despúes de ella también se ocupó la habitación y no sabemos a ciencia cierta quién es el dueño de tan jugoso “objeto”.

Y ahora me pregunto: ¿si yo dejara 600 euros en la caja fuerte de un hotel (o en cualquier otro sitio) se me olvidaría de que los dejé allí? mmm… creo sinceramente que no se me olvidarían ni aunque fueran 20 euros… es lo que tiene ser pobre…

Actualización: para objetos perdidos los del sr. Barman