Una vez más tengo que contar una de las historias de la cosecha personal de nuestro pequeño héroe hotelero PP.
Esta vez él no es el “prota” directo, pero sí uno de los implicados en éste más que absurdo relato.
En un hotel con “solera” (tiene más de 30 años) como es en el que trabajo, las situaciones vividas por propios y extraños son muchas, muchísimas, y sobre todo en esos años en los que los hoteles eran hoteles y no compañías anglosajonas del “coste-reductor”.
Lugar: Recepción (como no iba a ser menos)
Victima: Irlandés con acento de esos cerrados cerrrados…
Autor de los hechos: Recepcionista en turno de noche.
Cómplice inocente: PP
A eso de medianoche de un día cualquiera de hace ya varios años bajó a recepción un señor Irlándes, con sus mofletes colorados y su pelo rubio-albino, y con gestos de estar preocupado se dirigió al recepcionista.
El recepcionista, entre que no tenía ni idea de inglés y ya conocéis el acento de los irlandeses…, solo acertó a entender algo pareceido a esto:
-waschuwari WATER brrrr oghhahse.
-PP dale al señor una botella de agua de un litro por favor.
PP le da la botella de agua al cliente, el cuál se va a su habitación sin decir nada con la botella de agua.
A los 5 minutos el cliente vuelve a bajar.
-waschuwari WATER brrrr oghhahse.
-PP dale otra botella de agua al señor, por favor.
PP le da la botella al señor que se vuelve a marchar sin decir nada.
Pasados otros 5 minutos el irlandes aparece otra vez por recepción.
-waschuwari WATER brrrr oghhahse.
-PP, dale a este tío otra botella de agua a ver si nos deja tranquilo.
-Nada, sin problemas.- y PP le vuelve a dar otra botella de agua al sediento señor.
A los 10 minutos aparece otra vez el señor.
-waschuwari WATER brrrr oghhahse.
-PP sube a la habitación con el señor que yo no me entero de lo que quiere.
PP coge otra botella de agua y acompaña al cliente a su habitación, comiéndose el marrón, nunca mejor dicho.
El cliente al llegar abre la botella y la echa al “Water Closed”.
PP baja indignado y le dice al recepcionista:
-Killo, que lo que quiere este tío no es agua que lo que tiene es el vater atascado.
¿Os imagináis a ese probre señor echando agua mineral sobre sus heces para que desaparecieran, creyendo que esa era una nueva técnica de desagüe? Pues sí, hasta cuatro botellas de agua mineral fresquita sin gas necesitó el señor para “deshacerse” de “su problema”, sin contar que la cisterna funcionaba correctamente. (cuuuuuñaaaaaaaooooooooo).
