1.- No responderás al saludo del recepcionista. Te acercarás al mostrador de recepción y soltarás encima de él unos folios, a ser posibles muy doblados, y sin información sobre tu reserva. Solo la información del hotel sacada de la página web donde hicistes la reserva.
2.- Exigirás que tu habitación este disponible a pesar de haber llegado a las 08.30 de la mañana. ¿O acaso tú no has reservado el día de hoy?
3.- Te ofenderás al entregar tu documentación y protestarás cuando también el/la recepcionista te pida amablemente la documentación de tooooodos los ocupantes de la habitación. Seguro que no son necesarios, pero como no tienen nada mejor que hacer lo hacen para jorobar al pobre cliente.
4.- Te quejaras automáticamente al conocer el número de tu habitación a pesar de ni siquiera haber accedido a ella. Seguro que el/la recepcionista te ha dado la peor habitación del mundo a pesar que tu has pagado por ella (por que ya la has pagado o si no a cuento de qué te pidieron la tarjeta en la web) la infame cantidad de 50 € con desayuno en un 4*
5.- Exigirás que el/la recepcionista suba a la habitación por que no hay luz por que tú no eres electricista para saber que la tarjeta de la habitación sirve como interruptor general de luces. A pesar que algo rumió el/la recepcionista a la hora de la entrada.
6.- Llamarás a recepción para preguntar todo aquello que viene explicado en la carta de bienvenida. ¿Quién le ha dicho a esos individuos de abajo que tú sabes leer?
7.- Entregarás la llave magnética en recepción cada vez que salgas. Pesa mucho. Eso sí, si el hotel es de los de la llave de toda la vida con un llaverón que tendrías que ser luchador de sumo para cargar con él, que no te importe llevartela aunque te moleste en el pantalón.
8.- Pedirás un taxi y cogerás el primero que pase. ¿Quién se creen estos para decirte a ti que esperes dentro del hotel?
9.- Pondrás el cartel de no molestar y te quejarás a recepción por que son las 6 de la tarde y no han hecho tu habitación. ¿El cartel de no molestar? Mentira de los recepcionistas.
10.- No abandonarás tu habitación hasta las 12:23 o incluso más tarde. Total, por unos minutillos más o menos.
recepcionistas
Noviembre 17, 2006
Octubre 7, 2006
Lo de anoche no tiene nombre, es lo más absurdo que he vivido como recepcionista. ¿Qué cree la gente que somos los recepcionistas? ¿Sus esclavos? ¿Magos del Losetodo? ¿Llaveros? ¿Un GPS? ¿Un simple despertador? ¿Todo y nada a la vez? No sé, pero anoche me tomaron por un muro de piedra.
Recién entradito en turno solo me quedan 4 habitaciones dobles con sus respectivas reservas por llegar y 2 individuales que sabía que no iba a poder vender a no ser que se confirmara que una de las reservas fuera doble o individual.
24:00 Comienza el periplo de los Viernes: gente entrando y saliendo, gente preguntando por el bar y gente preguntando por habitaciones libres. El primero cae pronto “No señor, lo siento, estamos completos.”, al momento una señora “No lo siento señora, estamos completos.”, a lo que la señora responde “¿Y los demás hoteles?.”, primera cara de circunstancia (si yo fuera capaz de saber que hotel tiene habitaciones libres y cual no, no estaría trabajando de recepcionista sino de adivino), “Pues no lo sé señora, por aquí solo hay cerca un hostal que suelen llenar cuando nosotros estamos completos.” La señora se marcha con cara de pocos amigos. Dos minutos más tarde entra un señor de unos 35 o 40 años, modernito vestido, un poco ebrio y muy machito: “Mi señora viene del norte y aquí se le ha negado una habitación. Llevamos hechos muchos kilómetros para que nos traten así!!”. (Lo siento no me pude reprimir no tuve ninguna paciencia, me tocó la vena sensible) “¿Qué parte de NO TENEMOS HABITACIÓN no entiende?.” A lo que mi compañero añade:”¿Pero usted cree que porque sea del norte no le vamos a dar habitación?¿Si no hay NO HAY?.” La verborerrea que a continuación soltó el “buen” señor no la voy a transcribir, pero añadió “Es que acaba de salir un cliente que me ha dicho que tienen 5 o 6 habitaciones libres?”. Uff, me puso de mala leche “¿Desde cuando los clientes saben si tengo o no tengo habitaciones libres?, ¿Usted se cree que así puede llegar a un hotel?, ¿Yo para que estoy aquí para vender habitaciones o qué?”. ”Quiero una prueba tangible de que no tienen habitaciones.”, mi enfado era mayúsculo, me entraron ganas de coger al tío por el pescuezo y matarlo. “Yo no tengo que demostrarle a usted nada, si no tengo habitaciones NO TENGO HABITACIONES.” Pero como uno es un buenazo le ofrecí al cliente llamar a nuestro otro hotel a ver si tenían algo disponible (gran error, pues me arriesgué a que no tuvieran como así fué), cuando cuelgo y le comunico al señor que tampoco tenían me puso de mentiroso para arriba. Ya no pude más, me puse borde con él, y le hice el gesto con la mano de que cogiera puerta y se marchara, que allí no lo quería. Se fué despotricando y me tuvo toda la noche de mala leche.
Yo no sé si aquello fue un diálogo de besugos, si estaba hablando con un muro o si el señor creyó que el muro era yo. Dijo que era del norte, seguramente fuera vasco y pretendía que le construyera una habitación en ese mismo momento para su pleitesía. Luego los brutos y burros somos los del sur. Manda cojones.
Octubre 5, 2006
A contunuación os dejo un texto escrito por el compañero Coffee addicted :
Se puede comenzar un turno de noche de diversas formas; el ya de por sí interminable y apesadumbrado camino de casa al trabajo se torna en incertidumbre para ver qué es lo que te depara la nocturnidad (una de las numerosas caras que adopta nuestro amigo Murphy) en una nueva jornada. De esta forma ,y con 4 horas de sueño encima tras ver cómo los vecinos lituanos de enfrente de casa se fuman en el balcón su cigarrito al son de ruidosos ritmos bacalaeros-festivaleros de canciones en un idioma que, de no haberte despertado de tu sueño diurno, te podría resultar hasta gracioso, comienzo mi jornada laboral de 8 horas y media más o menos, dependiendo de a qué hora aparezca la jefa para relevarte.
Murphy se ha disfrazado hoy de grupo polaco de un rango de edad que comprende los 26 y los 31 años con muchas ganas de fiesta y con un alto grado de alcohol etílico metido en sus venas y arterias. Para más inri, si este “simpático” grupito se mezcla con un amplio número de británicos que parecen ser sacados de un lugar cualquiera de Albufeira o Torremolinos, dicha mixtura puede adquirir tintes dramáticos.
Me encuentro en este campo de batalla que alguien que, harto de recibir todos los palos del mundo denominó “recepción”,dando información a los polaquitos de cómo adquirir en el pueblo el misterioso producto denominado “ganja” o más comúnmente conocido como marihuana o hachís ( no sé exactamente de qué producto se tratará, no lo conozco).Al mismo tiempo que suena el teléfono y surge una voz nacida en las islas británicas que me dice que como siga el escándalo arriba de su habitación no responde y, que como poco va a reclamar su dinero a la agencia cuando llegue a su casa (otro listillo más).
De estas situaciones se pueden sacar muchas conclusiones, pero se me viene a la mente cuando uno de esos días en los que recibía formación tras mi brillante idea de matricularme en Turismo una sabia voz con cuerpo de Pedro Munitis me decía que nos enriqueceríamos de la diversidad cultural de este bonito mundo de la hostelería…
